La Piedra Mágica

Ago 21, 2020 | Historias, T. Aumentados | 0 Comentarios

Había una vez unos niños llamados Samuel y María que por casualidad se conocieron en la guardería, desde aquel día ellos se volvieron muy buenos amigos, fueron creciendo y se volvieron inseparables.

Samuel y María acordaron reunirse siempre en el parque, allí se reunían solo para discriminar a un compañero que se llama Santiago, porque era un poco diferente a ellos, tanto en su forma de pensar como de vestir, como en todo el barrio todos se discriminaban entre sí, ellos no iban a ser la excepción con Santiago.

 Un día, una piedra mágica de otra dimensión decidió hacer algo al respecto, así que cayó del cielo en el parque; la piedra era de color verde y tenía un mensaje escrito, Samuel y María atraídos por la curiosidad fueron hacia ella y la cogieron, de inmediato sus cuerpos comenzaron a moverse de formas muy extrañas, ¡no tenían control propio! Se asustaron al ver sus manos y pies verdes, luego al observarse el uno a otro pasó algo muy curioso, ¡se habían vuelto aliens!

Entonces decidieron esconderse, pero llevaron la piedra con ellos, intentaron nuevamente convertirse en humanos, pero no funciono, porque la piedra tenía una misión para los dos, y era cambiar todo Barrios Unidos, para que las personas se volvieran tolerantes entre sí, sin importar la raza, el sexo o el pensamiento.

Los dos niños aliens decidieron salir a las calles y hablar con las personas, pero las personas los discriminaban, así como ellos discriminaban antes a Santiago incluso peor. María y Samuel en medio del llanto les dijeron a las personas quienes eran antes de convertirse en aliens y hablaron sobre su arrepentimiento y que a partir de ahora iban a dedicar sus vidas a promover la tolerancia y la convivencia sana en todo el mundo, poniendo sus cuerpos como ejemplo; las personas entendieron el mensaje humano de fondo y decidieron cambiar.

Días después, la piedra mágica se enteró de que los niños habían logrado cumplir la misión de cambiar a Barrios Unidos y cuando despertaron al siguiente día, se volvieron a convertir en personas nuevamente. Todas las personas del barrio aprendieron la lección, y era que no tenían por qué discriminar a nadie por ser diferente, desde ese día nadie volvió a discriminar y todo el barrio se volvió tolerante.