La finca de los Abuelos

Ago 21, 2020 | Historias, T. Aumentados | 0 Comentarios

Ésta es la historia de Mario, un joven de 13 años, vive con sus padres en la ciudad y desea visitar a sus abuelos que viven en una finca fuera de la ciudad, porque ha pasado mucho tiempo sin verlos y sin saber de ellos.

Sus padres al verlo tan emocionado por visitar a los abuelos toman la decisión de llevarlo por todo el periodo de vacaciones de estudio y pensaron que sería una buena manera de entretenerse, aunque no muy convencidos por la fama que tienen sus abuelos en el pueblo, optaron por tomar en cuenta la petición de su hijo, no sin antes indicarle que los llamara en caso de alguna urgencia.

Cuando llegaron a la finca, Mario quedó maravillado con los animales que allí había, por ello quiso dar un recorrido, sus padres le indicaron que primero debía elegir una habitación para dejar sus cosas, como sus abuelos Enrique y María no estaban en casa en ese preciso momento, se sintió algo agotado por el viaje, se despidió de sus padres y se fue a dormir un rato.

Cuando Mario despertó, fue en busca de sus abuelos y escuchó que estaban conversando en la sala sobre una mercancía que debían entregar, acerca de la calidad de la droga y unos horarios; no le dio mucha importancia pues estaba alegre de verlos. Aunque fue una pena la reacción de los abuelos al verlo, sin asombro por su visita, la escena no pasó de un saludo y una bienvenida a su nieto, por lo que se sintió extrañado y triste. Luego de un rato, les pidió a sus abuelos un recorrido por el lugar, pero se negaron, según ellos estaban muy ocupados y le indicaron a su nieto que en la casa siempre habría alguien disponible para él, cada que necesitara algo de comer, pero eso no lo hizo sentir mejor.

En la segunda noche, Mario escuchó unos extraños ruidos por la escalera y como se le dificultaba dormir se arriesgó a investigar que pasaba…vio una extraña figura en la sala, similar a un hombre sin cabeza, muy asustado, fue a encender la luz y de repente el hombre desapareció, pero vio a sus abuelos que estaban por fuera de la casa casi a la medianoche y decidió ir tras ellos, con mucho cuidado que no lo vieran, observó que entraron a un granero alejado de la casa, estuvo pendiente de cada detalle y aunque ya le había parecido ver este tipo de cosas en las películas, se dio cuenta que era un laboratorio de drogas y habían otras personas empacando una sustancia blanca en bolsas transparentes.

Aterrado por lo que descubrió, Mario quiso llamar a sus padres, pero no tenía buena señal en su celular entonces volvió a su cama muy preocupado, ahora entendía por qué sus abuelos eran tan distantes con él.

Luego de este suceso Mario pasó dos días más muy triste y confundido por lo que pasaba ya que no sabía a quién acudir, pero esa noche soñó con la extraña silueta; la vista en la sala en días anteriores, sintió curiosidad por saber quién era ese extraño ser y que quería, entonces despertó y espero pasada la media noche, dejó una hoja y un lápiz en su mesa de noche y volvió a dormir con la esperanza de encontrar alguna nota en la mañana siguiente.

Llegada la mañana miró de inmediato hacia la hoja de papel, con la sorpresa de una nota escrita que decía: “No estés triste” …Supo entonces que este espíritu no le haría daño. Mario trató de hablar con sus abuelos al respecto y ante su desinterés por escucharlo, prefirió no molestarlos.

Enrique y María estuvieron pensando en la actitud triste de su nieto, aunque no quisieron indagar al respecto, tenían otras cuestiones en la cabeza. Esa noche cuando sus abuelos se dirigían al granero, tuvieron la sensación que de alguien los seguía, miraron a todos lados y no vieron a nadie, cuando volvieron su mirada al frente, les pareció ver una silueta de un hombre sin cabeza que se ocultaba en las sombras en la entrada al laboratorio dando un golpe en la puerta, a lo que quedaron muy asustados.

Durante las siguientes noches los abuelos tuvieron los mismos sueños extraños, con el mismo fantasma del granero, y de un incendio que se levantaba en el laboratorio y allí escuchaban los gritos desesperados de su nieto Mario pidiendo ayuda hasta que finalmente perdía la vida, al despertar diariamente con ese sentimiento tan aterrador, no estuvieron en paz, tomaron estos sueños como una premonición y planearon como dejar ese negocio ilícito de droga y narcotráfico.

Mario constantemente veía el fantasma, pero no sentía miedo, ya que su compañía aliviaba un poco el vacío que provocaba la actitud de sus abuelos y aunque anhelaba que la situación fuera otra, deseaba que sus abuelos ya no estuvieran más en ese tipo de negocio, sin imaginarlo, el objetivo del fantasma sin cabeza no era otro que ayudarlo.

Luego de tener esas pesadillas por varias noches, Enrique y María consideraron que lo más importante para ellos era su familia y que no necesitaban traficar drogas para vivir bien, lo que más necesitaban era evitar que su familia sufriera consecuencias por esto, así, decidieron terminar con el laboratorio y dedicaron el resto de los días de vacaciones con su nieto Mario.

La mañana siguiente, Mario, recibió la noticia de que sus abuelos querían darle a conocer toda su finca y pasear por el pueblo, poco a poco dejaron de tener esa reputación y se dedicaron a su familia. Mario tuvo un último sueño dónde observaba la triste historia del hombre sin cabeza y como desperdicio su vida con las drogas, con ello asumió que su amigo el fantasma le ayudó para que todo sucediera de esta manera, más que su apariencia aterradora, buscaba hacer recapacitar a sus abuelos acerca de la importancia de tener a salvo a su propia familia tanto como a sí mismos, evitando cualquier tipo de tragedia a manos de negocios fáciles e ilícitos.

Nada vale más que el bienestar y la felicidad de la propia familia.